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Aprender de los ángeles

Edgardo Caramella @ DeROSE Method | Argentina

19 Oct 16:24

En la década del ‘80, Win Wenders dirigió una película excelente llamada originalmente El cielo sobre Berlín y conocida en español como Las alas del deseo.

En ella se relata la historia de dos ángeles que observan el mundo, en su mayor parte la ciudad de Berlín, y se sienten impactados por la vida que llevan los mortales, a quienes no pueden darse a conocer ni cambiarles hechos puntuales de su vida. Lo único que pueden hacer es reconfortarlos en situaciones de sufrimiento.

Lo interesante es que uno de estos ángeles comienza a sentir, con mucha fuerza, el deseo de formar parte de la vida mortal. Es tan intensa esa sensación, que incluso está dispuesto a sacrificar su inmortalidad para concretar ese deseo.

Los ángeles incorpóreos se cansan de su eterno voyeurismo y ansían la experiencia de vivir en forma corporal. Desean poder tomar cosas o sentir el contacto de una caricia.

Nosotros, en cambio, a pesar de la importancia que tiene en nuestra vida este cuerpo que habitamos, nos olvidamos de él y no siempre lo conocemos o cuidamos como lo merece. Tal vez porque estamos a diario inmersos en el fastuoso mundo físico por el cual suspiran los ángeles de la película de Wenders, solemos descuidarlo, acordándonos de él cuando nos expresa su malestar por medio de un dolor o somatización.

A través de los mitos, del arte y también de la ciencia, el hombre ha tratado de responder por medio del cuerpo a las tres preguntas que Paul Gauguin usó para titular uno de sus cuadros: ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos?

Para obtener esas respuestas necesitamos establecer una relación más consciente con nuestra parte física, trabajarla de manera inteligente, sin espasmos ni excesos, disfrutando en esta tarea de sensaciones diversas, despertando todos los sentidos y construyendo los cimientos de una estructura fuerte que nos permitirá proyectarnos a una vida más plena y feliz.

Así como los ángeles, podremos ampliar nuestra sensorialidad y descubrir que, a través del cuerpo, el mundo nos toca.